Am—s 1 – El Juicio de Las Naciones

 

A. El hombre y su mensaje.

 

1. (1) Am—s el hombre.

 

Las palabras de Am—s, que fue uno de los pastores de Tecoa, que profetiz— acerca de Israel en d’as de Uz’as rey de Jud‡ y en d’as de Jeroboam hijo de Jo‡s, rey de Israel, dos a–os antes del terremoto.

 

a. Las palabras de Am—s: Este libro del profeta Am—s es la śnica menci—n que tenemos de este hombre en el Antiguo Testamento. Los libros de 1 y 2 de Reyes, y 1 y 2 de Cr—nicas no mencionan a este profeta, y Žl no debe de confundirse con Amoz, el padre de Isa’as el profeta (Isa’as 1:1).

 

i. El nombre Am—s significa carga o el que lleva una carga. Como la mayor’a de las profec’as de Am—s tienen que ver con juicio venidero sobre naciones alrededor de Israel o sobre Israel mismo, Žl era un hombre con una carga.

 

b. Que fue uno de los pastores de Tecoa: Parece que Am—s no ten’a ningśn entrenamiento teol—gico o profŽtico ŇformalÓ, aunque hab’a una Ňescuela para profetasÓ conocida como los hijos de los profetas en aquel tiempo (1 Reyes 20:35, 2 Reyes 2:3-15, 2 Reyes 4:1, 2 Reyes 4:38). Am—s era un hombre sencillo, un granjero, quien hab’a sido llamado de manera śnica al ministerio.

 

i. Am—s habl— de su trasfondo y llamado en Am—s 7:14-15: Entonces respondi— Am—s, y dijo a Amas’as: No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y recojo higos silvestres. Y Jehov‡ me tom— de detr‡s del ganado, y me dijo: VŽ y profetiza a mi pueblo Israel.

 

ii. Am—s  usa una palabra poco comśn para describir su trabajo. En vez de llamarse un ŇpastorÓ, literalmente en el Hebreo antiguo llama a Am—s un Ňcriador de ovejasÓ. Am—s probablemente escogi— este t’tulo para hacer Žnfasis en que realmente era un pastor, y que no dec’a Ňpastor Ňde manera simb—lica, y espiritual. La manera en que Dios usa Am—s nos recuerda de la manera que us— a los 12 disc’pulos de Jesśs – hombres comunes que trabajaban, usados para hacer grandes cosas por Dios.

 

iii. Am—s era de Tecoa, una ciudad aproximadamente 10 millas (16 Kil—metros) de JerusalŽn. Parece que en su mensaje profŽtico en Bet-el (Am—s 7:13), una de las ciudades m‡s al sur de Israel – no estaba muy lejos de Tecoa.

 

c. Que profetiz— acerca de Israel: Am—s era principalmente un profeta a Israel, aunque  hablar‡ a muchas naciones. Sirvi— en los d’as del reino monarca dividido (en d’as de Uz’as rey de Jud‡ y en d’as de Jeroboam hijo de Jo‡s, rey de Israel). La mayor’a de las personas que lo estudian dicen que el ministerio de Am—s era algśn tiempo entre 670 a. C. Y 750a.C.

 

i. Cuando Am—s sirvi— como profeta, el pueblo de Dios hab’an sido divididos en dos naciones por m‡s de 150 a–os. La naci—n del sur se conoc’a como Jud‡, y la del norte como Israel. Durante el  per’odo del reino dividido, Jud‡ tuvo una sucesi—n de reyes, unos piadosos y otros pecaminosos (Uz’as era uno de los mejores reyes de Jud‡). El reino del norte Israel tuvo una sucesi—n de reyes malvados. Jeroboam hijo de Jo‡s era uno de los mejores reyes entre estos hombres malos – especialmente en un sentido pol’tico y marcial – pero aun as’ era un hombre pecaminoso (2 Reyes 14:23-29).

 

ii. Por la mayor parte de la historia, el reino del norte, Israel batall— contra Siria – su vecino del norte. Pero acerca del a–o 800, el imperio poderoso de Asiria derrot— a Siria, y neutraliz— aquel poder que estorbaba el crecimiento de Israel y su prosperidad. Con Siria controlada, Israel disfrut— de gran prosperidad durante el reino de Jeroboam II.

 

d. Dos a–os antes del terremoto: Ňno tenemos un rŽcord aparte de la biblia de este terremoto, as’ que esa frase no nos ayuda fijar una fecha.Ó (Boice)

 

2. (2) El mensaje de Am—s.

 

Dijo: Jehov‡ rugir‡ desde Sion, y dar‡ su voz desde JerusalŽn, y los campos de los pastores se enlutar‡n, y se secar‡ la cumbre del Carmelo.

 

a. Jehov‡ rugir‡ desde Sion: Am—s trae un mensaje de juicio. Los primeros dos cap’tulos de Am—s describen el juicio de Dios, primeramente contra las naciones gentiles, despuŽs contra Jud‡ e Israel.

 

b. Y dar‡ su voz desde JerusalŽn: Israel – en desobediencia directa a Dios – establece centros rivales de adoraci—n en Dan, Bet-el, y Gilgal. Cuando Am—s dice que el Se–or habla de JerusalŽn, recuerda a todo Israel donde est‡ el verdadero centro de adoraci—n.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  

 

c. Os campos de los pastores se enlutar‡n: Como Am—s mismo era pastor  (Am—s 7:14) Žl sab’a c—mo el juicio de Dios pod’a afectar la tierra. Si Dios no daba lluvia, enviaba plagas, o dejaba que vinieran ejŽrcitos conquistando, hasta que los campos de los pastores enlutar‡n.

 

d. Se secar‡ la cumbre del Carmelo: Carmelo era una monta–a al norte de Israel, el sitio de la confrontaci—n dram‡tica de El’as con los profetas de Baal (1 Reyes 18; 19-40). Como El’as sirvi— antes del tiempo de Am—s, puede ser que Am—s est‡ recordando a Israel de su victoria sobre la idolatr’a.

 

B. Juicio sobre las naciones.

 

1. (3-5) Juicio sobre Damasco, la capital de Siria.

 

As’ ha dicho Jehov‡: Por tres pecados de Damasco, y por el cuarto, no revocarŽ su castigo; porque trillaron a Galaad con trillos de hierro. PrenderŽ fuego en la casa de Hazael, y consumir‡ los palacios de Ben-adad. Y quebrarŽ los cerrojos de Damasco, y destruirŽ a los moradores del valle de AvŽn, y los gobernadores de Bet-edŽn; y el pueblo de Siria ser‡ transportado a Kir, dice Jehov‡.

 

a. Por tres pecados de Damasco, y por el cuarto, no revocarŽ su castigo: esta ŇformulaÓ introducir‡ la declaraci—n de Dios de su juicio contra cada naci—n. No significa que Damasco solo cometi— estos tres pecados, y que despuŽs Dios pens— en otro; sencillamente significa que hab’a pecados y pecados y m‡s pecados.

 

b. Porque trillaron a Galaad con trillos de hierro: la regi—n de Galaad pertenec’a a Israel, y Dios juzgar‡ a Damasco y los Sirios por venir contra la tierra del pueblo de Dios, y por venir con destrucci—n tan plena que fue como si un arador hab’a pasado por la tierra.

 

i. ŇTrillos de hierro con dientes o picos probablemente es un decir insinuando crueldad extrema y destrucci—n completa de los que se opusieran.Ó(Hubbard)

 

c. Y el pueblo de Siria ser‡ transportado a Kir: Esto fue cumplido en 2 Reyes 16:9, que describe cuando los  Asirios atacaron a Siria porque el rey Acaz de Jud‡ les pag—. Y le atendi— el rey de Asiria; pues subi— el rey de Asiria contra Damasco, y la tom—, y llev— cautivos a los moradores a Kir, y mat— a Rez’n. (2 Reyes 16:9)

 

2. (6-8) Juicio sobre Gaza, una ciudad de los filisteos.

 

As’ ha dicho Jehov‡: Por tres pecados de Gaza, y por el cuarto, no revocarŽ su castigo; porque llev— cautivo a todo un pueblo para entregarlo a Edom. PrenderŽ fuego en el muro de Gaza, y consumir‡ sus palacios. Y destruirŽ a los moradores de Asdod, y a los gobernadores de Ascal—n; y volverŽ mi mano contra Ecr—n, y el resto de los filisteos perecer‡, ha dicho Jehov‡ el Se–or.

 

a. Porque llev— cautivo a todo un pueblo para entregarlo a Edom: Gaza         

 era una ciudad de los filisteos, en la costa al oeste de Israel y Jud‡. Porque vinieron contra el pueblo de Dios y los entreg— a Edom, Dios traer’a juicio sobre Gaza y las otras ciudades de los filisteos (Asdod, Ascal—n, y Ecr—n).

 

b. Llev— cautivo a todo un pueblo: Ňla condenaci—n aqu’ o es contra la esclavitud misma, igual que la previa profec’a no era en contra de la guerra en s’. El crimen no era que soldados hab’an sido esclavizados despuŽs de ser tomados prisioneros, que era la pr‡ctica comśn, pero los filisteos usaron su superioridad temporal para esclavizar poblaciones enteras – soldados y civiles, hombres y mujeres, adultos y ni–os, j—venes y ancianos – por ganancia comercial. Gaza ni necesitaba a los esclavos. Ella solamente los vendi— a Edom por dinero.Ó (Boice)

 

3. (9-10) Juicio sobre Tiro, una ciudad de Leban—n.

 

As’ ha dicho Jehov‡: Por tres pecados de Tiro, y por el cuarto, no revocarŽ su castigo; porque entregaron a todo un pueblo cautivo a Edom, y no se acordaron del pacto de hermanos. PrenderŽ fuego en el muro de Tiro, y consumir‡ sus palacios.

 

a. Porque entregaron a todo un pueblo cautivo a Edom: Como la ciudad de Tiro (de Leban—n, al norte de Israel) pec— contra el pueblo de Dios como lo hizo los filisteos (Am—s 1:6-8) ellos recibir‡n un juicio semejante (fuego en el muro de Tiro).

 

b. Fuego en el muro de Tiro: Los muros de una ciudad eran su defensa y  fortaleza. Si los muros se quemaron, la ciudad ya hab’a perdido.

 

4. (11-12) Juicio sobre Edom.

 

As’ ha dicho Jehov‡: Por tres pecados de Edom, y por el cuarto, no revocarŽ su castigo; porque persigui— a espada a su hermano, y viol— todo afecto natural; y en su furor le ha robado siempre, y perpetuamente ha guardado el rencor. PrenderŽ fuego en Tem‡n, y consumir‡ los palacios de Bosra.

 

a. Porque persigui— a espada a su hermano: El pueblo de Edom descend’a de Esaś, el hermano de Jacob (quien m‡s adelante se llamaba Israel). De esta manera, el Se–or puede hablar del pueblo de Edom como hermano del pueblo de Dios, en que ellos tienen algunos antepasados en comśn: Abraham e Isaac. Dios promete juicio contra Edom porque atacaron a Jud‡ (2 Reyes 8:20-22).

 

b. Y viol— todo afecto natural; y en su furor le ha robado siempre, y perpetuamente ha guardado el rencor: Edom se aferraba a su furor y rencor cuando deb’an haber sido soltados hace mucho. Por eso, el juicio de Dios viene sobre ellos. Nosotros necesitamos aprender a dar nuestro furor y rencor a Dios, y dejar que Žl sea nuestro vengador.

 

5. (13-15) Juicio sobre Am—n.

 

As’ ha dicho Jehov‡: Por tres pecados de los hijos de Am—n, y por el cuarto, no revocarŽ su castigo; porque para ensanchar sus tierras abrieron a las mujeres de Galaad que estaban encintas. EncenderŽ fuego en el muro de Rab‡, y consumir‡ sus palacios con estruendo en el d’a de la batalla, con tempestad en d’a tempestuoso; y su rey ir‡ en cautiverio, Žl y todos sus pr’ncipes, dice Jehov‡.

 

a. Abrieron a las mujeres de Galaad que estaban encintas: La ‡rea de Galaad pertenec’a a Israel, y sufri— ataques, no solamente de Siria (Am—s 1:3), sino tambiŽn de su vecino del oeste, Am—n. Podr’amos decir que Am—n pec— contra el futuro matando a los bebŽs en el vientre.

 

b. Su rey ir‡ en cautiverio, Žl y todos sus pr’ncipes: Por sus ataques contra Israel, Dios promete juicio sobre Am—n.

 

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