ƒxodo 34 - El Pacto Renovado

 

A. MoisŽs se encuentra con Dios otra vez en el monte.

 

1. (1-4) Dios llama a MoisŽs a subir al Monte Sina’ otra vez

 

Y Jehov‡ dijo a MoisŽs: Al’sate dos tablas de piedra como las primeras, y escribirŽ sobre esas tablas las palabras que estaban en las tablas primeras que quebraste. Prep‡rate, pues, para ma–ana, y sube de ma–ana al monte de Sina’, y presŽntate ante m’ sobre la cumbre del monte. Y no suba hombre contigo, ni parezca alguno en todo el monte; ni ovejas ni bueyes pazcan delante del monte. Y MoisŽs alis— dos tablas de piedra como las primeras; y se levant— de ma–ana y subi— al monte Sina’, como le mand— Jehov‡, y llev— en su mano las dos tablas de piedra.

 

a. Al’sate dos tablas de piedra como las primeras: MoisŽs quebr— el primer set de tablas de piedra, las que fueron escritas con el dedo de Dios (ƒxodo 32:19). ƒl quebr— las tablas debido a que Israel quebrant— el pacto.

 

b. Y escribirŽ sobre esas tablas las palabras que estaban en las tablas primeras que quebraste: DespuŽs de su gran pecado con el ’dolo de oro (ƒxodo 32), MoisŽs intercedi— por Israel, Israel se arrepinti— y Dios los restaur—. Era apropiado entonces el dar nuevas tablas de piedra.

 

c. Y no suba hombre contigoÉ ni ovejas ni bueyes pazcan delante del monte: Cuando Dios habl— por primera vez los Diez Mandamientos en el Monte Sina’, ƒl mand— que nadie se acercara al Monte (ƒxodo 19:12-13). Durante la segunda emisi—n de los mandamientos tambiŽn se les dijo que se mantuvieran alejados, excepto a MoisŽs.

 

i. MoisŽs actu— de nuevo como el mediador entre Dios y el pueblo. El pueblo no pod’a tratar con Dios directamente debido a su propio pecado y rebeli—n, as’ que MoisŽs sirvi— de puente entre el hoyo que estaba entre Dios y el pueblo.

 

2. (5-6a) La revelaci—n de la presencia de Dios a MoisŽs

 

Y Jehov‡ descendi— en la nube, y estuvo all’ con Žl, proclamando el nombre de Jehov‡. Y pasando Jehov‡ por delante de Žl

 

a. Y Jehov‡ descendi— en la nube, y estuvo all’ con Žl: La nube aqu’ mencionada es sin duda la nube de gloria conocida como la Shekinah. Esta nube se menciona varias veces en la Biblia.

 

á      Cubri— el Monte Sina’ (ƒxodo 19:16)

á      Fue con Israel d’a a d’a (ƒxodo 13:21-22)

á      Estuvo en la tienda de MoisŽs (ƒxodo 33:9-10)

á      Llen— el templo de Salom—n con gloria (2 Cr—nicas 7:2)

á      Ensombreci— la concepci—n de Mar’a de Jesœs (Lucas 1:35)

á      Estuvo presente en la transfiguraci—n de Jesœs (Lucas 9:34-35)

á      Estar‡ presente en el retorno de Jesœs (Apocalipsis 1:7)

 

i. Y estuvo all’ con Žl: De alguna manera Dios se apareci— a MoisŽs en la nube en el Sina’. Esto es lo que MoisŽs pidi— cuando dijo, Te ruego que me muestres tu gloria (ƒxodo 33:18).

 

b. Proclamando el nombre de Jehov‡: Esto significa que Dios revel— su car‡cter a MoisŽs. Los aspectos espec’ficos de Su car‡cter son mencionados en este pasaje, pero esto era aœn m‡s que un serm—n sobre la naturaleza de Dios. MoisŽs experiment— el car‡cter de Dios de una manera dram‡tica.

 

c. Y pasando Jehov‡ por delante de Žl: Como MoisŽs hizo lo que Dios le dijo que hiciera en ƒxodo 33:21-23, Žl experiment— lo que Dios dijo que har’a. Escondido en la hendidura de la pe–a, MoisŽs vio Ôdetr‡sÕ de Jehov‡ - por mucho la gloria de Dios que Žl podr’a soportar.

 

i. En ƒxodo 33:18 MoisŽs audazmente pidi—: Te ruego que me muestres tu gloria. DespuŽs de eso Dios prometi— el revelar Su presencia a MoisŽs (ƒxodo 33:19-23), o lo mayor de Su presencia que MoisŽs podr’a soportar de experimentar.

 

3. (6b-7) La revelaci—n del car‡cter de Dios a MoisŽs

 

proclam—: ÁJehov‡! ÁJehov‡! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebeli—n y el pecado, y que de ningœn modo tendr‡ por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generaci—n.

 

a. Proclam—: Dios dijo esto a MoisŽs, revelando Su car‡cter a MoisŽs por palabras; ƒl lo proclam— a MoisŽs. Mientras esto ocurr’a MoisŽs tuvo una experiencia poderosa en el esp’ritu, rica con sentimiento y emoci—n. Pero Dios no solamente quer’a que Su revelaci—n fuera para mover sentimientos o emociones, sino el conectar a la persona en totalidad a travŽs de su palabra.

 

b. ÁJehov‡! ÁJehov‡!: Este nombre – Yahweh – era el mismo nombre para Dios que Abraham, Isaac, y Jacob conoc’an; esta no era una nueva revelaci—n de Dios. Dios se presento a Si mismo como el Dios eterno e inmutable.

 

i. ÒEl nombre de YHWH expresa todo lo que ƒl es y hace, as’ que esto se refiere a los hechos de salvaci—n de Dios ... Aqu’ esta la autoproclamaci—n de Dios, proclam‡ndose a Si mismo a MoisŽs.Ó (Cole)

 

ii. El conocer a Dios debiera ser el interŽs activo de cada ser humano, y especialmente de cada Cristiano. ÒAlguien ha dicho que el estudio apropiado de la humanidad es el hombre.Õ Yo no me opondrŽ a la idea, pero yo tambiŽn creo que es igualmente cierto que el estudio apropiado de la elecci—n de Dios es Dios; el estudio apropiado de un Cristiano es la deidad. Lo m‡s avanzado de la ciencia, la especulaci—n m‡s elevada, la m‡s alta filosof’a la cual atrae la atenci—n de un hijo de Dios, es el nombre, la naturaleza, la persona, el trabajo, las obras, y la existencia del gran Dios del cual Žl lo llama su Padre.Ó (Spurgeon)

 

iii. ÒLa revelaci—n propia de Jehov‡ esta prologada por la repetici—n de su nombre: ÒÁJehov‡!, ÁJehov‡!,Õ el cual se repite quiz‡s para enfatizar su inmutabilidad.Ó (Kaiser)

 

b. Misericordioso y piadoso: Misericordioso se traduce mejor a, lleno de compasi—n. En cinco de las 13 veces que es usada, esta palabra es traducida a lleno de compasi—n en la Nueva Versi—n de King James. F.B. Meyer escribi—, Òla palabra significa Ôel que se lamenta tiernamente.ÕÓ

 

i. La misma palabra tambiŽn es usada en cuanto a Israel y el ƒxodo en Salmos 78:38: Pero Žl, misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destru’a; Y apart— muchas veces su ira, Y no despert— todo su enojo. Esto es compasi—n en acci—n.

 

ii. La palabra traducida a piadoso viene de la idea Òel inclinarse o agacharse en bondad hacia un inferior; el favorecer o el conferirÓ (Erwin). Es el dar gracia a los que no la merecen.

 

iii. F.B. Meyer en esta palabra de piadoso: ÒEsa palabra se ha pasado de moda. Nuestros padres la petrificaron; ellos hicieron de ella una piedra de una estructura de granito, en la cual las almas de los hombres no pueden hallar descanso, y por lo tanto nosotros preferimos temer a esa palabra - Gracia. Empero no hay ninguna palabra de m‡s estima la cual esta para los inmerecedores, una d‡diva gratis del Amor de Dios.Ó

 

c. Tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad: Otra idea para la frase tardo para la ira es que Dios es paciente. ƒl no tiene una mecha corta, es paciente para con nosotros.

 

i. Todos sabemos c—mo es el tratar con personas con mechas cortas - se ofenden o se escandalizados con la m‡s m’nima ofensa, o con el m‡s m’nimo mal percibido. Dios no es as’. ƒl es tardo para la ira.

 

ii. ÒNo es meramente adecuado, pero la abundancia esta en este gran Dios de gloria. ƒl tiene graneros y silos llenas de amor y fidelidad; Žl los esta amontonando en las calles buscando un sistema de distribuci—n.Ó (Erwin)

 

d. Que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebeli—n y el pecado: Dios muestra Su bondad hacia nosotros con Su car‡cter de misericordia.

 

i. La iniquidad, la rebeli—n y el pecado son mencionados para que nadie piense que hay algunos tipos de pecado que Dios no puede perdonar.

 

ii. Esta revelaci—n del car‡cter de Dios a MoisŽs pone por siempre muy lejos la idea de que hab’a un Dios malo en el Antiguo Testamento en contraste con un Dios bueno en el Nuevo Testamento. El car‡cter de Dios de amor y misericordia y gracia esta presente en el antiguo Testamento y tambiŽn en el Nuevo Testamento.

 

iii. Salmos 86:15 repite esta exacta revelaci—n de Dios: Mas tœ, Se–or, Dios misericordioso y clemente, Lento para la ira, y grande en misericordia y verdad.

 

e. Que de ningœn modo tendr‡ por inocente al malvado: Si Su amor y perd—n son rechazados, Dios castigar‡ y el castigo tendr‡ repercusiones a travŽs de las generaciones que le odian (ƒxodo 20:5).

 

i. Su car‡cter de amor, gracia y entrega no cancelan Su justicia. Debido a la obra de Jesœs, la justicia de Dios es satisfecha y la gracia y misericordia de Dios son dadas justamente.

 

ii. ÒA la tercera y cuarta generaci—n: una expresi—n Sem’tica comœn para expresar continuidad.Ó (Cole)

 

3. (8-9) MoisŽs reacciona a la revelaci—n de Dios

 

Entonces MoisŽs, apresur‡ndose, baj— la cabeza hacia el suelo y ador—. Y dijo: Si ahora, Se–or, he hallado gracia en tus ojos, vaya ahora el Se–or en medio de nosotros; porque es un pueblo de dura cerviz; y perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y t—manos por tu heredad.

 

a. Entonces MoisŽs, apresur‡ndose, baj— la cabeza hacia el suelo y ador—: La primera y primordial reacci—n de MoisŽs fue la de simplemente adorar. Cuando llegamos al conocimiento de quiŽn es Dios y de todo Su gran amor por nosotros, la cosa m‡s pr‡ctica que nos causa a hacer es el adorarle a ƒl m‡s que nunca.

 

i. ÒLos elementos del car‡cter de Dios son notables, sugiriendo que contienen gracia y verdad. El efecto en MoisŽs fue el adorar y el orar.Ó (Thomas)

 

ii. En efecto, MoisŽs apresur‡ndose ador—. ƒl estaba obligado a adorar a Dios cuando Žl vio claramente quiŽn era Dios. Cuando no tenemos esa obligaci—n de adorar a Dios, entonces esto es una clara evidencia de que no sabemos quiŽn es ƒl.

 

b. Si ahora, Se–or, he hallado gracia en tus ojos, vaya ahora el Se–or en medio de nosotros: MoisŽs pidi— que la bondad, la gracia y la misericordia de Dios fuera extendida a Žl mismo y a la naci—n. MoisŽs sab’a que ellos no lo merec’an (porque es un pueblo de dura cerviz; y perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado), pero el pidi— por la gracia de Dios y no por Su justicia.

 

i. Cuando vemos la bondad de Dios por lo que es, no debiŽramos de dudar el pedir que sea extendida hacia nosotros. Si sabemos que Dios es bueno deber’amos de pedirle que sea bueno con nosotros. Si sabemos que ƒl perdona, deber’amos de pedirle que nos perdone. El conocimiento de Dios no es por lo tanto un ejercicio pasivo. Cuando le conocemos a ƒl nos conduce a recibir de ƒl.

 

ii. MoisŽs avanz— aœn un paso m‡s all‡, al pedir estos cosas para si mismo. ƒl tambiŽn las pidi— para Israel.

 

B. Renovaci—n del pacto.

 

1. (10-11) Lo que Dios har‡ con Israel.

 

Y Žl contest—: He aqu’, yo hago pacto delante de todo tu pueblo; harŽ maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en naci—n alguna, y ver‡ todo el pueblo en medio del cual est‡s tœ, la obra de Jehov‡; porque ser‡ cosa tremenda la que yo harŽ contigo. Guarda lo que yo te mando hoy; he aqu’ que yo echo de delante de tu presencia al amorreo, al cananeo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo.

 

a. Yo hago pacto: Este era el pacto de Dios, el cual se invitaba a Israel a formar parte de Žste. ƒl no negoci— los tŽrminos con Israel. En lugar de eso ƒl dict— los tŽrminos al pueblo de Israel a travŽs de MoisŽs.

 

b. HarŽ maravillasÉ y ver‡ todo el pueblo en medio del cual est‡s tœ, la obra de Jehov‡: El plan de Dios era el glorificarse a Si mismo a todas las naciones (todo el pueblo) a travŽs de Israel, y el mostrar Su gloria a travŽs de las grandes cosas que ƒl har’a entre ellos.

 

i. Israel ten’a una elecci—n en cuanto a esas grandes cosas. Ya sea que las grandes cosas ser’an bendiciones tan impresionantes que cada naci—n sabr’a que solamente Dios hab’a bendecido a Israel (como en el caso de Salom—n). O, las grandes cosas ser’an maldiciones tan terribles que cada naci—n sabr’a que Dios hab’a castigado a Israel y que aœn as’ los hab’a mantenido como naci—n (como lo fue en el caso del exilio). De cualquier forma, Dios se glorificar’a a Si mismo a travŽs de Israel entre las naciones.

 

ii. Seguramente lo que Dios hab’a prometido hacer con Israel era una cosa tremenda. Por su propio bien, era esencial que ellos obedecieran a Dios (Guarda lo que yo te mando hoy) y que disfrutaran de las bendiciones de la obediencia del pacto.

 

iii. HarŽ maravillas: ÒEsto parece referirse a lo que Dios hizo al ponerles en posesi—n de la tierra de Cana‡n, causando que las murallas de Jeric— cayeran; haciendo que el sol y la luna se quedaran quietas, [y as’ sucesivamente].Ó (Clarke)

 

c. Yo echo: Dios prometi— hacer lo que Israel no pudiera hacer por si mismo - echar a las naciones de Cana‡n, permitiendo que Israel tomara posesi—n de lo que Dios hab’a prometido darles.

 

2. (12-16) Israel se debe de separar de los Cananeos en lo que es la adoraci—n, la pol’tica, el compa–erismo y el matrimonio.

 

Gu‡rdate de hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de ti. DerribarŽis sus altares, y quebrarŽis sus estatuas, y cortarŽis sus im‡genes de Asera. Porque no te has de inclinar a ningœn otro dios, pues Jehov‡, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es. Por tanto, no har‡s alianza con los moradores de aquella tierra; porque fornicar‡n en pos de sus dioses, y ofrecer‡n sacrificios a sus dioses, y te invitar‡n, y comer‡s de sus sacrificios; o tomando de sus hijas para tus hijos, y fornicando sus hijas en pos de sus dioses, har‡n fornicar tambiŽn a tus hijos en pos de los dioses de ellas.

 

a. DerribarŽis sus altares, y quebrarŽis sus estatuas, y cortarŽis sus im‡genes de Asera: Como ya fue mencionado en ƒxodo 23:24, el cual mostraba que la cultura de los Cananeos era tan corrupta que ellos estaban m‡s all‡ de la redenci—n. Dios no quer’a que Israel asumiera ninguna de las pr‡cticas pecaminosas que se encontraban en la cultura de los Cananeos.

 

i. ÒEl adorar a una estatua mientras le llamas YHWH no es el adorar a YHWH.Ó (Cole)

 

b. Porque fornicar‡n en pos de sus dioses, y ofrecer‡n sacrificios a sus dioses: Hab’a una conexi—n definitiva entre la adoraci—n de los dioses Cananeos y la inmoralidad sexual. Muchos de los dioses Cananeos eran dioses de la fertilidad y eran adorados con ritos de prostituci—n y sexo.

 

3. (17) Israel debe renunciar a la idolatr’a.

 

No te har‡s dioses de fundici—n.

 

a. No...dioses de fundici—n: La repetici—n de este mandamiento (la idea esta en ƒxodo 20:4, el segundo mandamiento) ten’a un significado especial a la luz del desastre del becerro de oro. Ninguna imagen de fundici—n se podr’a acercar en mostrar la gloria de Dios, ni siquiera en el sentido de la gloria parcial que MoisŽs vio en el Monte Sina’.

 

4. (18) Israel debe mantener la Fiesta de los Panes Sin Levadura

 

La fiesta de los panes sin levadura guardar‡s; siete d’as comer‡s pan sin levadura, segœn te he mandado, en el tiempo se–alado del mes de Abib; porque en el mes de Abib saliste de Egipto.

 

a. La fiesta de los panes sin levadura: Se mencion— primero en ƒxodo 12:14-20, esta fiesta habla de la pureza que Dios deseaba entre Israel para ƒl, cuando toda levadura - un s’mbolo del pecado -era desechada e Israel caminaba simb—licamente en pureza.

 

5. (19-26) Varias leyes, la mayor’a en cuanto a la separaci—n de Israel de otras naciones y el consagrarse a Jehov‡

 

Todo primer nacido, m’o es; y de tu ganado todo primogŽnito de vaca o de oveja, que sea macho. Pero redimir‡s con cordero el primogŽnito del asno; y si no lo redimieres, quebrar‡s su cerviz. Redimir‡s todo primogŽnito de tus hijos; y ninguno se presentar‡ delante de m’ con las manos vac’as. Seis d’as trabajar‡s, mas en el sŽptimo d’a descansar‡s; aun en la arada y en la siega, descansar‡s. TambiŽn celebrar‡s la fiesta de las semanas, la de las primicias de la siega del trigo, y la fiesta de la cosecha a la salida del a–o. Tres veces en el a–o se presentar‡ todo var—n tuyo delante de Jehov‡ el Se–or, Dios de Israel. Porque yo arrojarŽ a las naciones de tu presencia, y ensancharŽ tu territorio; y ninguno codiciar‡ tu tierra, cuando subas para presentarte delante de Jehov‡ tu Dios tres veces en el a–o. No ofrecer‡s cosa leudada junto con la sangre de mi sacrificio, ni se dejar‡ hasta la ma–ana nada del sacrificio de la fiesta de la pascua. Las primicias de los primeros frutos de tu tierra llevar‡s a la casa de Jehov‡ tu Dios. No cocer‡s el cabrito en la leche de su madre.

 

a. Todo primer nacido, m’o es: Aqu’ Dios repiti— las leyes en cuanto a los primogŽnitos y su dedicaci—n a ƒl, el cual se menciona primero en ƒxodo 13:11-13 y 22:29-30.

 

b. Ninguno se presentar‡ delante de m’ con las manos vac’as: Dios dio este mandamiento en el contexto del trabajo diario (Seis d’as trabajar‡s) y en cuanto a guardar las fiestas (celebrar‡s la fiestaÉ.). La idea es de que todos deben de tener algo en que trabajar y algo que dar a Jehov‡.

 

i. Es simplemente apropiado de que la criatura de honor al Creador al entregarse hacia ƒl. Es aœn m‡s apropiado para el redimido el dar honor al Redentor de esta manera.

 

c. Tres veces en el a–o se presentar‡ todo var—n tuyo delante de Jehov‡ el Se–or: Dios mand— que en tres fiestas de cada a–o (La pascua, el PentecostŽs, y la Fiesta de los Tabern‡culos), cada Israelita var—n deb’a de juntarse delante de Jehov‡ (ƒxodo 23:14-17). Aqu’ Dios prometi— una protecci—n sobrenatural para un Israel obediente, el cual asistiera a estas fiestas (y ninguno codiciar‡ tu tierra, cuando subas para presentarte delante de Jehov‡ tu Dios tres veces en el a–o).

 

i. Ninguno codiciar‡ tu tierra, cuando subas: ÒÁQuŽ prueba manifestada era esta de la providencia poderosa y particular de Dios! ÁQuŽ f‡cil hubiera podido ser para las naciones circundantes el tomar posesi—n de toda la tierra de los Israelitas, con todas sus ciudades amuralladas, cuando no hab’a nadie para protegerlas sino mujeres y ni–os! ÀNo era esta una prueba suficiente del origen Divino de su religi—n?Ó (Clarke)

 

d. No ofrecer‡s cosa leudada junto con la sangre de mi sacrificio: La levadura es muy a menudo una imagen del pecado en la Biblia. Por lo tanto, estaba prohibido el incluir cualquier tipo de levadura en la sangre del sacrificio (como se mencion— anteriormente en ƒxodo 23:18).

 

e. Las primicias de los primeros frutos de tu tierra llevar‡s a la casa de Jehov‡ tu Dios: Cuando Israel entr— en Cana‡n, ellos ten’an una responsabilidad especial de hacer una ofrenda de los primeros frutos a Dios, adem‡s de sus ofrendas regulares de los primeros frutos (ƒxodo 23:16). El dar a Dios lo primero y lo mejor le honraba a ƒl como el Buen Proveedor de todas las cosas.

 

f. No cocer‡s el cabrito en la leche de su madre: Este mandamiento es repetido de ƒxodo 23:19. Era un mandamiento para no imitar los crueles ritos de fertilidad pagana practicada entre los Cananeos.

 

6. (27-28) Se le ordena a MoisŽs escribir, y es sostenido milagrosamente en el Sina’.

 

Y Jehov‡ dijo a MoisŽs: Escribe tœ estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho pacto contigo y con Israel. Y Žl estuvo all’ con Jehov‡ cuarenta d’as y cuarenta noches; no comi— pan, ni bebi— agua; y escribi— en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos.

 

a. Escribe tœ estas palabras: Ya que el pacto de Dios con Israel estaba basado en estas y otras palabras, era importante que MoisŽs las escribiera. No deber’an de ser dejadas a la memoria œnicamente.

 

b. Y Žl estuvo all’ con Jehov‡ cuarenta d’as y cuarenta noches; no comi— pan, ni bebi— agua: Este era un ayuno completamente singular y sobrenatural. Es definitivamente posible (pero extraordinario) que algunos puedan vivir sin comer 40 d’as, pero de cualquier reporte es un milagro el aguantar sin agua por este tiempo. Este tipo de ayuno nunca se repite o es recomendado en las Escrituras.

 

i. ÒEs imposible el exagerar las cosas estupendas sugeridas en esta simple oraci—n.Ó (Morgan) Era una poderosa evidencia de la verdad de que el hombre no solo vivir‡ del pan, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios.

 

c. Y escribi— en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos: Estas tablas fueron puestas eventualmente en el arca del pacto (Deuteronomio 10:5).

 

C. El rostro brillante de MoisŽs

 

1. (29-30) El rostro de MoisŽs brilla cuando el baja del Monte Sina’.

 

Y aconteci— que descendiendo MoisŽs del monte Sina’ con las dos tablas del testimonio en su mano, al descender del monte, no sab’a MoisŽs que la piel de su rostro resplandec’a, despuŽs que hubo hablado con Dios. Y Aar—n y todos los hijos de Israel miraron a MoisŽs, y he aqu’ la piel de su rostro era resplandeciente; y tuvieron miedo de acercarse a Žl.

 

a. No sab’a MoisŽs que la piel de su rostro resplandec’a, despuŽs que hubo hablado con Dios: La comuni—n cercana con Dios afect— f’sicamente a MoisŽs. Su rostro ten’a una apariencia brillante el cual era tan notable para los l’deres y el pueblo de Israel que tuvieron miedo de acercarse a Žl.

 

i. DespuŽs de tan notable ayuno, podr’amos pensar que MoisŽs se iba a mirar p‡lido y enfermizo. Aparentemente no; en lugar de eso, su rostro resplandec’a con un brillo y gloria tan grande el cual provoc— que otros dudaran de acercarse a Žl.

 

ii. Es cierto que una vida dedicada a Dios afecta la apariencia f’sica, especialmente la del rostro. La paz, el gozo, el amor y la bondad de Dios deber’an de ser evidentes en el rostro de aquel que sigue a Jesœs. Pero lo que MoisŽs experiment— parec’a ir m‡s all‡ de ese principio general, y de un resultado de su extraordinaria comunicaci—n con Dios (su rostro resplandec’a, despuŽs que hubo hablado con Dios).

 

iii. El resplandor del brillo del rostro de MoisŽs era un resplandor reflejado, una gloria recibida. La fuente era el rostro de Dios, y mientras MoisŽs se comunicaba directamente con Dios su rostro recibi— algo de esta gloria brillante. ÒEl rostro del MoisŽs brill— debido a que el vio por tiempo prolongado el rostro de Dios.Ó (Spurgeon)

 

b. No sab’a MoisŽs que la piel de su rostro resplandec’a: Maravillosamente, MoisŽs no sab’a esto. ƒl estaba inconsciente de la grandeza de su propio resplandor espiritual. Esto es debido a que MoisŽs era genuina y profundamente un hombre humilde (Nœmeros 12:3).

 

i. ÒLas personas directamente se hacen conscientes de su superioridad en cuanto a otros, y se jactan de ello, es cierto de que ellos nunca han visto en realidad la belleza de la santidad de Dios, y no tienen un conocimiento claro de la condici—n de su propio coraz—n.Ó (Meyer)

 

ii. Leemos de s—lo dos hombres en la Biblia de la cual sus rostros brillaron como esta vez: MoisŽs y Esteban (Hechos 6:15). Ambos eran hombres humildes. ÒYo temo, hermanos, que Dios no pueda permitirse hacer que brille nuestros rostros: ya que nuestro orgullo pudiera crecer. Se necesita de un esp’ritu manso y humilde para soportar el resplandor de Dios.Ó (Spurgeon)

 

iii. ÒSiempre estamos orando, ÔSe–or, haz que mi rostro brilleÕ; pero MoisŽs jam‡s tuvo tal deseo; y, por lo tanto, cuando brill—, Žl no lo sab’a. ƒl no hab’a hecho planes para tal honor. No dejemos que nos pongamos trampas para tal reputaci—n personal, o ni siquiera tengamos un destello de ese tipo de pensamiento.Ó (Spurgeon)

 

2. (31-32) MoisŽs relata el pacto de Dios a los l’deres de Israel.

 

Entonces MoisŽs los llam—; y Aar—n y todos los pr’ncipes de la congregaci—n volvieron a Žl, y MoisŽs les habl—. DespuŽs se acercaron todos los hijos de Israel, a los cuales mand— todo lo que Jehov‡ le hab’a dicho en el monte Sina’.

 

a. Entonces MoisŽs los llam—; y Aar—n y todos los pr’ncipes de la congregaci—n volvieron a Žl: Todos se hab’an apartado de MoisŽs debido a que el resplandor de su rostro les hab’a intimidado grandemente. ƒl les tuvo que persuadir a que regresaran - primero a los l’deres, y luego a todos los hijos de Israel.

 

b. A los cuales mand— todo lo que Jehov‡ le hab’a dicho en el monte Sina’: MoisŽs experiment— una comuni—n gloriosa y transformadora con Dios en el Sina’. Y mientras el bajo al pueblo, Žl se dedic— directamente en la obra del gobierno y liderazgo.

 

i. ÒDe la experiencia que Žl regres—, no para ser un so–ador, no para estar pensando o hablando de un rapto pasado; pero el ser, como nunca antes, un hombre de negocios, dirigiendo, controlando toda la vida terrenal de acuerdo con los est‡ndares recibidos en el monte.Ó (Morgan)

 

3. (33-35) El velo en el rostro de MoisŽs.

 

Y cuando acab— MoisŽs de hablar con ellos, puso un velo sobre su rostro. Cuando ven’a MoisŽs delante de Jehov‡ para hablar con Žl, se quitaba el velo hasta que sal’a; y saliendo, dec’a a los hijos de Israel lo que le era mandado. Y al mirar los hijos de Israel el rostro de MoisŽs, ve’an que la piel de su rostro era resplandeciente; y volv’a MoisŽs a poner el velo sobre su rostro, hasta que entraba a hablar con Dios.

 

a. Puso un velo sobre su rostroÉ Cuando ven’a MoisŽs delante de Jehov‡ para hablar con Žl, se quitaba el velo: En la presencia de Dios (presuntamente en su propia tienda, la cual se hab’a convertido en el tabern‡culo de reuni—n, de acuerdo con ƒxodo 33:7), MoisŽs se quit— el velo. Pero entre el pueblo Žl se pon’a el velo sobre su rostro.

 

b. Puso un velo sobre su rostro: Es f‡cil el pensar que MoisŽs usaba un velo para que el pueblo no tuviera miedo de acercarse a Žl (ƒxodo 34:30), o que el otro prop—sito del velo era el proteger a otros del glorioso resplandor del rostro de MoisŽs. Aœn el Ap—stol Pablo explic— el verdadero prop—sito del velo: no el esconder el resplandeciente rostro de MoisŽs, sino para que la gloria que disminu’a de su rostro no fuera observada ya que la gloria se estaba disipando.

 

i. y no como MoisŽs, que pon’a un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que hab’a de ser abolido (2 Corintios 3:13). El Antiguo Pacto ten’a una gloria, pero era una gloria que se disipaba. Dios no quer’a que el pueblo viera la gloria que se disipa en el Antiguo Testamento y que perdieran confianza en MoisŽs.

 

ii. El Antiguo Pacto era grande y glorioso - pero se ve muy opaco en comparaci—n con el Nuevo Pacto. Una brillante luna de oto–o se puede ver muy hermosa y puede dar mucha luz, pero no se compara con el sol de mediod’a.

 

c. La piel de su rostro era resplandeciente: El verbo Hebreo para resplandeciente literalmente significa, Òarrojaba rayos hacia adelanteÓ (Cole). TambiŽn se relaciona con el sustantivo Hebreo para  Òcuerno.Ó Este es el porquŽ la Vulgata Latina tradujo mal este verbo como Òtener cuernosÓ, as’ que en la mayor’a de las obras de arte medievales MoisŽs usa un par de cuernos en su cabeza.

 

2013 David Guzik -  No se permite la distribuci—n m‡s all‡ del uso personal sin autorizaci—n.