GŽnesis 41 - JosŽ interpreta el sue–o del Fara—n y llega al poder

 

A. Los sue–os del fara—n y su dilema.

 

1. (1-7) Los sue–os perturbadores del Fara—n.

 

Aconteci—, pasados dos a–os, que el fara—n tuvo un sue–o. Le parec’a que estaba junto al r’o,  y que del r’o sub’an siete vacas hermosas a la vista, muy gordas, y que pac’an en el prado.  Tras ellas sub’an del r’o otras siete vacas de feo aspecto y enjutas de carne, que se pararon cerca de las vacas hermosas a la orilla del r’o; y las vacas de feo aspecto y enjutas de carne devoraban a las siete vacas hermosas y muy gordas. El fara—n se despert—, pero se durmi— de nuevo, y so–— la segunda vez: Siete espigas llenas y hermosas crec’an de una sola ca–a, y despuŽs de ellas sal’an otras siete espigas menudas y quemadas por el viento del este; y las siete espigas menudas devoraban a las siete espigas gruesas y llenas. El fara—n se despert— y vio que era un sue–o.

 

a. Al final de dos a–os completos: JosŽ estaba en la c‡rcel - olvidado por el mayordomo real - desde hace dos a–os. Pero Dios ten’a un prop—sito en esa demora y ahora el prop—sito se explica. DespuŽs de todo, si Dios lo hubiera querido, el mayordomo podr’a haber recordado a JosŽ en un a–o o mucho antes. Pero Dios se movi— en su tiempo perfecto.

 

b. Fara—n tuvo un sue–o: En el sue–o del Fara—n, siete vacas gordas salieron de las aguas del Nilo y fueron devoradas por siete vacas flacas. Luego, en un segundo sue–o, siete espigas delgadas devoraron siete espigas gordas de trigo.

 

2. (8-14) JosŽ es llamado para interpretar los sue–os del Fara—n.

 

Sucedi— que por la ma–ana estaba agitado su esp’ritu, y envi— llamar a todos los magos de Egipto y a todos sus sabios. Les cont— sus sue–os, pero no hab’a quien se los pudiera interpretar al fara—n. Entonces el jefe de los coperos dijo al fara—n: —Me acuerdo hoy de mis faltas. Cuando el fara—n se enoj— contra sus siervos, nos ech— a la prisi—n de la casa del capit‡n de la guardia a m’ y al jefe de los panaderos. ƒl y yo tuvimos un sue–o en la misma noche, y cada sue–o ten’a su propio significado. Estaba all’ con nosotros un joven hebreo, siervo del capit‡n de la guardia. Se lo contamos, y Žl nos interpret— nuestros sue–os y declar— a cada uno conforme a su sue–o. Y aconteci— que como Žl nos los interpret—, as’ ocurri—: yo fui restablecido en mi puesto y el otro fue colgado. Entonces el fara—n envi— a llamar a JosŽ; lo sacaron apresuradamente de la c‡rcel, se afeit—, mud— sus vestidos y vino ante el fara—n.

 

a. Les cont— sus sue–os, pero no hab’a quien se los pudiera interpretar: Los magos de Egipto eran impresionantes, pero que no pod’an interpretar los sue–os. Fara—n sab’a que eran importantes, pero nadie pudo dar una explicaci—n adecuada de su significado.

 

b. Me acuerdo hoy de mis faltas: El mayordomo, finalmente se acord— de JosŽ y confes— el mal que hizo contra Žl. Recomend— a JosŽ con el fara—n como un hombre que interpreta los sue–os.

 

c. Entonces el fara—n envi— a llamar a JosŽ; lo sacaron apresuradamente de la c‡rcel: Cuando era la hora de Dios para sacar a JosŽ de la c‡rcel, todo sucedi— apresuradamente. A menudo, sentimos que hay largos per’odos de tiempo en que Dios no hace nada, pero cuando es su tiempo, todo puede suceder en un instante.

 

i. Cuando sentimos que Dios no est‡ haciendo nada, Žl est‡ haciendo el trabajo m‡s importante para Žl: Desarrollando nuestro car‡cter y conform‡ndonos a la imagen de Jesucristo.

 

3. (15-16) JosŽ viene ante el Fara—n.

 

El fara—n dijo a JosŽ: —Yo he tenido un sue–o, y no hay quien lo interprete; pero he o’do decir de ti que oyes sue–os para interpretarlos. Respondi— JosŽ al fara—n: —No est‡ en m’; Dios ser‡ el que dŽ respuesta propicia al fara—n.

 

a. No est‡ en m’: El fara—n le dio a JosŽ una oportunidad magnifica para glorificarse a s’ mismo, pero JosŽ no quiere saber nada de eso. No utiliza esto como una oportunidad para glorificarse a s’ mismo ante el fara—n, sino solo para glorificar a Dios.

 

b. Dios ser‡ el que dŽ respuesta propicia al fara—n: JosŽ parece mucho m‡s sabio y quiz‡ m‡s humilde, que anteriormente, teniendo en cuenta la forma en que les cont— sus sue–os anteriores a sus hermanos de una manera auto-glorificante.

 

i. La obra de Dios, desarrollando su car‡cter de JosŽ, se estaba cumpliendo, aun cuando, tal vez, pensaba que nada estaba pasando.

 

4. (17-24) Fara—n cuenta su sue–o a JosŽ.

 

Entonces el fara—n dijo a JosŽ: —En mi sue–o me parec’a que estaba a la orilla del r’o, y que del r’o sub’an siete vacas de gruesas carnes y hermosa apariencia, que pac’an en el prado. Y que otras siete vacas sub’an despuŽs de ellas, flacas y de muy feo aspecto; tan extenuadas, que no he visto otras semejantes en fealdad en toda la tierra de Egipto. Las vacas flacas y feas devoraban a las siete primeras vacas gordas; pero, aunque las ten’an en sus entra–as, no se conoc’a que hubieran entrado, pues la apariencia de las flacas segu’a tan mala como al principio. Entonces me despertŽ ÈLuego, de nuevo en sue–os, vi que siete espigas crec’an en una misma ca–a, llenas y hermosas. Y que otras siete espigas, menudas, marchitas y quemadas por el viento solano, crec’an despuŽs de ellas; y las espigas menudas devoraban a las siete espigas hermosas. Esto lo he contado a los magos, pero no hay quien me lo interprete.

 

a. La apariencia de las flacas segu’a tan mala como al principio: Salieron m‡s detalles del sue–o en el segundo relato. Cuando las vacas flacas hab’an comido las vacas gordas, ellas mismas no se hicieron gordas.

 

B. JosŽ interpreta el sue–o del fara—n.

 

1. (25-32) JosŽ interpreta el sue–o.

 

Entonces respondi— JosŽ al fara—n: —El sue–o del fara—n es uno y el mismo. Dios ha mostrado al fara—n lo que va a hacer. Las siete vacas hermosas siete a–os son, y las espigas hermosas son siete a–os: el sue–o es uno y el mismo. TambiŽn las siete vacas flacas y feas que sub’an tras ellas son siete a–os, y las siete espigas menudas y quemadas por el viento solano siete a–os ser‡n de hambre. Esto es lo que respondo al fara—n. Lo que Dios va a hacer, lo ha mostrado al fara—n. Vienen siete a–os de gran abundancia en toda la tierra de Egipto. Tras ellos seguir‡n siete a–os de hambre: toda la abundancia ser‡ olvidada en la tierra de Egipto, y el hambre consumir‡ la tierra. Y aquella abundancia no se echar‡ de ver, a causa del hambre que la seguir‡, la cual ser‡ grav’sima. Y que el fara—n haya tenido el sue–o dos veces significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura a hacerla.

 

a. El sue–o de fara—n es uno y el mismo. Dios ha mostrado al fara—n lo que va a hacer: Las siete vacas y siete espigas de trigo representan cada uno siete a–os. Habr‡ siete a–os de abundancia y  luego de siete a–os de escasez y hambre. Los a–os de hambre ser‡n tan malos que los buenos a–os ser‡n olvidados.

 

 

b. Que el fara—n haya tenido el sue–o dos veces significa que la cosa es firme de parte de Dios: JosŽ vio la mano de Dios confirmando con la repetici—n del sue–o. Sab’a del principio de que: S—lo por el testimonio de dos o tres testigos se mantendr‡ la acusaci—n. (Deuteronomio 19:15), aunque Žl no lo ten’a escrita en la Escritura todav’a. La repetici—n tambiŽn le dio a JosŽ un sentido de urgencia: que Dios se apresura a hacerla.

 

c. Dios: JosŽ sab’a que el asunto estaba completamente en manos de Dios. Dios ten’a un prop—sito para el sue–o, un prop—sito en su elecci—n del el momento, un prop—sito por el hambre, un prop—sito para tener a JosŽ en la c‡rcel y un prop—sito para todo.

 

2. (33-36) JosŽ da su consejo a fara—n.

 

ÈPor tanto, es necesario que el fara—n se provea de un hombre prudente y sabio, y que lo ponga sobre la tierra de Egipto. Haga esto el fara—n: ponga gobernadores sobre el pa’s, que recojan la quinta parte de las cosechas de Egipto en los siete a–os de la abundancia. Junten toda la provisi—n de estos buenos a–os que vienen, recojan el trigo bajo la mano del fara—n para mantenimiento de las ciudades y gu‡rdenlo. Y estŽ aquella provisi—n en dep—sito para el pa’s, para los siete a–os de hambre que habr‡ en la tierra de Egipto; y el pa’s no perecer‡ de hambre.

 

a. Ponga gobernadores sobre el pa’s, que recojan la quinta parte de las cosechas de Egipto en los siete a–os de la abundancia: JosŽ muestra su audacia y su don de administraci—n. Ningœn administrador responsable presentar’a este tipo de noticias, sin que tambiŽn sugiera un plan para enfrentar la crisis que viene.

 

b. El pa’s no perecer‡ de hambre: JosŽ sinti— que hab’a una raz—n por la quŽ Dios le dio esta palabra a fara—n. Era para que Žl pudiera preparar para el crisis venidero. Esto no fue s—lo el chisme desde el cielo para la tierra. Fue un llamado urgente a la acci—n.

 

c. Se provea de un hombre prudente y sabio: Dios escoge a alguien cuando tiene algo que llevar a cabo. ƒl usa personas para promover su plan. "Dios siempre trabaja a travŽs de los hombres que realizan tareas en la tierra." (Barnhouse)

 

3. (37-45) La promoci—n de JosŽ a una posici—n de gran autoridad.

 

El asunto pareci— bien al fara—n y a sus siervos, y dijo el fara—n a sus siervos: — ÀAcaso hallaremos a otro hombre como Žste, en quien estŽ el esp’ritu de Dios? Y dijo el fara—n a JosŽ: —DespuŽs de haberte dado a conocer Dios todo esto, no hay entendido ni sabio como tœ. Tœ estar‡s sobre mi casa y por tu palabra se gobernar‡ todo mi pueblo; solamente en el trono serŽ yo mayor que tœ. Dijo adem‡s el fara—n a JosŽ: —Yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto.Entonces el fara—n se quit— el anillo de su mano y lo puso en la mano de JosŽ; lo hizo vestir de ropas de lino fin’simo y puso un collar de oro en su cuello. Lo hizo subir en su segundo carro, y pregonaban delante de Žl: Ç ÁDoblad la rodilla!È As’ qued— JosŽ sobre toda la tierra de Egipto.Luego dijo el fara—n a JosŽ: —Yo soy el fara—n; pero sin ti nadie alzar‡ su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto.El fara—n puso a JosŽ el nombre de Zafnat-panea, y le dio por mujer a Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On. As’ qued— JosŽ al frente de toda la tierra de Egipto.

 

a. En quiŽn estŽ el Esp’ritu de Dios: Esta es la primera menci—n en la Biblia que el Esp’ritu Santo viene sobre un hombre. Fara—n vio que JosŽ ten’a el Esp’ritu de Dios.

 

b. Solamente en el trono serŽ yo mayor que tœ: JosŽ ha pasado desde lo m‡s bajo hasta lo m‡s alto, pero tom— 13 a–os para que sucediera. Para los del  exterior, JosŽ parec’a un "Žxito repentino", pero duro m‡s de 13 a–os en la fabricaci—n.

 

i. JosŽ es un buen ejemplo de un hombre que parec’a tener todos los dones y talentos para el liderazgo, pero Dios desarroll— ese car‡cter y talento durante muchos a–os. Dones y talentos pueden ser impresionantes e inmediatos, pero el car‡cter es lo que Dios busca y siempre toma tiempo para desarrollarlo.

 

c. El fara—n puso a JosŽ el nombre de Zafnat-panea: Algunas leyendas jud’as dicen que cada letra del nombre egipcio de JosŽ significa algo. PoniŽndolos   juntos, el nombre significa "vidente - redentor - profeta - apoyador - intŽrprete de los sue–os - inteligente - discreto - sabio"

 

i. Lo m‡s probable es que el significado del nombre sea, Dios habla y vive, refiriŽndose a la palabra de Dios viniendo a travŽs de JosŽ,su propio preservaci—n, y en la manera en que ha preservado al pa’s.

 

d. Y le dio por mujer a Asenat: Las leyendas jud’as (cuentos o mitos, en realidad) dicen que Asenat era realmente la hija de Dina y Siquem, que fue abandonada muchos a–os atr‡s en la frontera de Egipto y que fue adoptada por la familia de un sacerdote egipcio.

 

C. La vida de JosŽ como primer ministro.

 

1. (46-49) Los siete a–os de abundancia vinieron.

 

Era JosŽ de edad de treinta a–os cuando fue presentado delante del fara—n, el rey de Egipto; y sali— JosŽ de delante del fara—n y recorri— toda la tierra de Egipto. En aquellos siete a–os de abundancia la tierra produjo en gran cantidad. Y Žl recogi— todo el alimento de los siete a–os de abundancia que hubo en la tierra de Egipto, y almacen— alimento en las ciudades, poniendo en cada ciudad el alimento de los campos de alrededor. Recogi— JosŽ trigo como si fuera arena del mar; tanto que no se pod’a contar, porque era incalculable.

 

a. ƒl recogi— todo el alimento de los siete a–os de abundancia que hubo en la tierra de Egipto: JosŽ hizo lo correcto. ƒl realmente almacen— el grano durante los siete a–os de abundancia.

 

b. Recogi— JosŽ trigo: Parece que era costumbre que el fara—n tomara el 10% del trigo en Egipto, como un impuesto. En esencia, JosŽ duplico el impuesto en los siguientes siete a–os (GŽnesis 41:34 menciona una quinta parte, es decir, 20%).

 

2. (50-52) Los dos higos de JosŽ, y el estado de su coraz—n.

 

Antes que llegara el primer a–o de hambre, le nacieron a JosŽ dos hijos, los cuales le dio a luz Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On. Llam— JosŽ al primogŽnito ManasŽs, porque dijo: ÇDios me hizo olvidar todos mis sufrimientos, y a toda la casa de mi padre.È Al segundo lo llam— Efra’n, porque dijo: ÇDios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicci—n.È

 

a. Llam— JosŽ al primogŽnito ManasŽs: Con  su esposa egipcia, JosŽ engendr— a ManasŽs, cuyo nombre significa: ÒOlvidoÓ esto se debi— a que Dios hizo que JosŽ olvidara todo el dolor y pruebas anteriores de su vida. Su segundo hijo es Efra’n, que significa "la fecundidad", porque Dios hizo fecundo a JosŽ en Egipto.

 

i. No podemos estar doblemente fruct’feros hasta que nosotros tambiŽn olvidemos. En su libro El Gran Divorcio, C.S. Lewis describe el infierno como un lugar donde nadie se olvida de nada, recordando cada momento, cada intercambio de palabras crueles, cada mal que jam‡s se le ha hecho y nadie perdona nada. Pero en el cielo todas estas cosas son olvidadas, porque todas las cosas son hechas nuevas.

 

b. Dios me hizo olvidar . . . Dios me hizo fructificar: JosŽ no se olvid— de la fe de sus padres a pesar de que Žl se levant— a gran gloria en Egipto y ten’a una esposa egipcia. Como muestra de esto, a sus hijos se les dieron nombres hebreos, no egipcios.

 

3. (53-57) Los siete a–os de hambre comienzan.

 

Se cumplieron as’ los siete a–os de abundancia que hubo en la tierra de Egipto, y comenzaron a llegar los siete a–os de hambre, como JosŽ hab’a predicho. Hubo hambre en todos los pa’ses, pero en toda la tierra de Egipto hab’a pan. Cuando se sinti— el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clam— por pan al fara—n. Y dijo el fara—n a todos los egipcios: ÇId a JosŽ, y haced lo que Žl os diga.È Cuando el hambre se extendi— por todo el pa’s, abri— JosŽ todos los graneros donde estaba el trigo, y lo vend’a a los egipcios, porque hab’a crecido el hambre en la tierra de Egipto. Y de todos los pa’ses ven’an a Egipto para comprar grano a JosŽ, porque por toda la tierra hab’a crecido el hambre.

 

a. Hubo hambre en todos los pa’ses, pero en toda la tierra de Egipto hab’a pan: Debido a la sabia preparaci—n de JosŽ, Egipto se convirti— en una fuente de abastecimiento para toda la regi—n que experimenta esta hambre severa.

 

b. De todos los pa’ses ven’an a Egipto para comprar grano a JosŽ: La gente de Cana‡n, incluyendo la familia de JosŽ - tambiŽn sufr’a por esta hambruna. Pero Dios hizo una sabia (pero inesperada provisi—n) para ellos al enviar a JosŽ por delante de la familia.

 

i. Y sabemos que todas las cosas obran para bien para aquellos que aman a Dios, a aquellos que son llamados conforme a su prop—sito (Romanos 8:28). JosŽ no tuvo Romanos 8:28 en una hoja, pero si lo ten’a en su coraz—n. Un cristiano de hoy bien puede tenerlo en una hoja, pero no en el coraz—n.

 

D. Hasta ahora, en el libro del GŽnesis, JosŽ es una figura notable de Jesucristo.

 

1. Era un pastor.

2. Amado por su padre.

3. Enviado a sus hermanos.

4. Odiado por sus hermanos.

5. Profetiz— su gloria venidera.

6. Rechazado por sus hermanos.

7. Soport— castigo injusto de sus hermanos.

8. Condenado en un pozo.

9. Entregado al pozo, aunque un l’der sab’a que ten’a que salir libre.

10. Se vendi— por piezas de plata.

11. Entregado a los gentiles.

12. Considerado como muerto, pero levantado fuera del pozo.

13. Fue a Egipto.

14. Hecho siervo.

15. Tentado severamente, pero no pec—.

16. Falsamente acusado.

17. No dio defensa.

18. Echado en la c‡rcel y contado con los pecadores y criminales.

19. Soport— el castigo injusto de los gentiles.

20. Asociado con dos otros delincuentes, uno es perdonado y el otro no.

 

a. Algunos relacionan al mayordomo, con el vino y al panadero con los elementos de la comuni—n. Continuando con esta idea, algunos asocian el per’odo de tres d’as antes de que su caso sea resuelto con los tres d’as antes de la resurrecci—n de Jesœs.

 

21. Mostr— compasi—n.

22. Trajo un mensaje de liberaci—n en la c‡rcel.

23. Quer’a ser recordado.

24. Se mostr— que ten’a sabidur’a divina.

25. Reconocido como alguien que ten’a el Esp’ritu de Dios.

26. Traicionado por sus amigos.

27. Glorificado despuŽs de su humildad.

28. Honrado entre los gentiles mientras todav’a despreciado y olvidado por sus hermanos.

29. Le fue dada una novia gentil.

30. Ten’a 30 a–os cuando comenz el trabajo m‡s importante de su vida.

31. Bendijo al mundo con el pan.

32. Se convirti— en la œnica fuente de pan para el mundo.

33. El mundo fue instruido a que fuera a Žl e hiciera lo que Žl les mandara.

34. Se le dio el nombre de "Dios habla y vive."

 

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